Los alumnos del Curso de Formación Profesional de Nivel Intermedio en Construcción de la FLC están sellando su primer edificio como parte del proyecto

La fase piloto del curso sobre estanqueidad «Construction Blueprint 2» terminó el 9 de octubre en Villanueva de Gállego. A lo largo de cinco semanas, los alumnos construyeron sus propias estructuras de madera de armazón ligero y practicaron cómo tratar las mismas uniones y penetraciones de instalaciones con las que se encontrarán en la obra, utilizando un modelo 3D interactivo para identificar los puntos críticos de la envolvente del edificio.

Una cosa es entender la teoría de la estanqueidad al aire y otra muy distinta es conseguir un sellado continuo con tus propias manos. Durante el curso piloto «Aplicación de tiras aislantes para evitar el intercambio de aire entre el exterior y el interior a través de falsos techos y revestimientos aislantes», los alumnos se enfrentaron precisamente a este reto: sellar las juntas entre diferentes materiales y comprobar después si el resultado cumplía su objetivo.

La Diputación de Aragón de la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) ha concluido esta formación práctica sobre la estanqueidad de la envolvente del edificio, como parte de Construction Blueprint 2, la Alianza Estratégica para el Desarrollo de Competencias en el marco del Pacto por las Competencias en el sector de la construcción.

Cinco semanas, dos módulos y una unidad construida desde cero

El curso se diseñó para durar unas 8 horas. Durante la fase piloto, resultó necesario ampliar el alcance del trabajo para incluir el montaje de las cajas de paneles de estructura ligera de madera (OSB3) sobre las que se llevaron a cabo los ejercicios prácticos, una decisión que resultó ser uno de los puntos fuertes de la experiencia: a los alumnos no se les proporcionó una estructura ya terminada, sino que construyeron ellos mismos la estructura que luego tenían que sellar.

El montaje tuvo lugar a mediados de septiembre, y las sesiones teóricas y prácticas de los dos módulos se celebraron entre el 17 de septiembre y el 9 de octubre, fecha de la sesión final de revisión y evaluación por parte de los alumnos y los formadores. Once alumnos participaron en el programa piloto, organizados en equipos de dos o tres, con un equipo por caja.

La formación se impartió presencialmente, en aulas y talleres, con acceso a una plataforma en línea que contenía todo el contenido teórico.

De la teoría al punto crítico: un modelo 3D interactivo

El curso lo desarrollaron Ana González y Teresa Sandiumenge, de la sede de la Fundación del Trabajo de la Construcción, y lo impartieron formadores de la Junta de Aragón: Juan Lobaco, Lourdes Carreras, Óscar Llorente y Javier Buil.

Como novedad, el equipo ha creado un modelo tridimensional interactivo de las unidades en el que los alumnos pueden girar el modelo, localizar cada punto crítico en la envolvente del edificio y comprobar, para cada uno de ellos, qué tipo de solución es la adecuada y por qué. El modelo distingue entre uniones lineales entre superficies de pared y penetraciones de instalaciones —las dos secciones principales en las que se organiza el curso— y está disponible al registrarte en la plataforma del curso.

«Cajas» educativas con problemas reales de obra

Cada una de las cuatro cajas, construidas con paneles ligeros de estructura de madera (OSB3), estaba equipada con los elementos que más quebraderos de cabeza dan en una obra: estructura de madera, caja de conexiones, interruptores, enchufes, desagüe del lavabo, salidas de agua con tuberías PEX, bajante y luminarias. Con ellas, los alumnos abordaron las uniones más habituales en la envolvente del edificio y las penetraciones de servicios utilizando cintas, tiras y membranas de sellado.

La evaluación no se limitó al resultado de la impermeabilización. La tabla de evaluación que usaron los formadores abarca diez resultados de aprendizaje por módulo, en los que, además de los aspectos técnicos, se valoran otros factores, como el orden y la limpieza del puesto de trabajo, los procedimientos al final de la jornada, el trabajo en equipo, el cumplimiento de las instrucciones de salud y seguridad, y la gestión de los residuos generados. Un sellado impecable con un puesto de trabajo desordenado no se aprueba, igual que no se aprobaría en una obra.

Resultados del programa piloto

Los once alumnos aprobaron el curso de formación, que se evaluó mediante pruebas teóricas y las listas de verificación de observación completadas durante las sesiones prácticas.

Cuando se les preguntó por su nivel de satisfacción durante la sesión final, los alumnos coincidieron en dos puntos: que poner en práctica lo que habían aprendido en la teoría es fundamental para consolidar lo aprendido, y que tener acceso a la plataforma en línea con los contenidos teóricos les permitió repasar por su cuenta cualquier cosa que no les hubiera quedado clara en clase.

Lo que dijeron los que asistieron al taller

«Participar en este proyecto sobre sellado e instalación de cintas nos ha permitido conocer materiales y técnicas de aplicación que, hasta ahora, solo habíamos visto en fotografías. Montar primero la caja y sellarla después cambia tu forma de entenderlo: ves dónde está el problema antes de que te lo expliquen. Y es un campo muy importante en este momento, porque en todas las obras se habla de eficiencia energética y ahorro de costes.

«El sector de la construcción necesita hoy en día profesionales formados y preparados para adaptarse a un mercado laboral en el que cada día surgen nuevos sistemas de construcción. Participar en estos proyectos nos permite actualizar los conocimientos de nuestro profesorado y mejorar las habilidades profesionales de nuestros alumnos. Lo que más me interesa de este programa piloto es que el estudiante no ha aprendido a instalar un producto concreto, sino a leer una ficha técnica, elegir la solución adecuada para cada situación y justificar por qué. Esa habilidad les será muy útil con cualquier material que les den dentro de diez años».